Gustavo Gorriti: «La democracia en el mundo está en el mayor proceso de crisis desde la década de los 30»


Clara Zid. Marzo 2023

Gustavo Gorriti

Gustavo Gorriti es un guerrero del periodismo de investigación. Dice la belleza de sus textos que quería ser periodista literario, pero aquel agricultor y judoca decidió ir por otros derroteros en los que «pocos periodistas tenían ganas de meterse, y fue interesantísimo», explica.

El día de la entrevista, una profunda crisis recorre el Perú. En un episodio más de la reciente escalada de ataques promovidos por el grupo extremista ‘La Pestilencia’, grupos de extrema derecha lanzan basura a las puertas de la redacción de «IDL-Reporteros», donde Gorriti ejerce de director. Días después le hostigarán en su domicilio, profiriendo amenazas e insultos. Una delegación de periodistas , así como las embajadas de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido mostrarán su solidaridad con el periodista.

Has investigado terrorismo, narcotráfico, corrupción política y económica… ¿Cómo empezó todo?

«En febrero de 1982 Enrique Zileri, director de «Caretas», me propuso asumir una investigación sobre un temido narcotraficante. Yo le pedí un par de días para pensarlo, porque tenía una clara idea de lo que eso significaba, y también para discutirlo con mi novia y con mi hija». Pero la decisión llegó pronto. «Supe que cruzaba el río y que ya no había vuelta atrás. Mi vida ha estado varias veces en peligro y en riesgo muchas más. Para mí estuvo claro que asumía una vida peligrosa que me iba a acompañar durante toda mi existencia» Gustavo enfrentó el reto como haría cualquier ciudadano a quien, en un momento de guerra, su país lo llama a filas. «La única diferencia que en mi caso era más bien un reclutamiento de por vida».

¿Qué precauciones tomas?

«Entender que no importa todo lo que hagas, que en situaciones como esta, muy similares a la guerra, el concepto de baja está ahí. Y que puedes caer. Yo tengo mi fórmula: audacia estratégica y cautela táctica y eso funcionó muy bien».

¿En qué consiste?

«Depende mucho de lo que se vaya a ocurrir. Cuando salíamos a los escenarios de conflicto en el caso del conflicto interno (guerra entre el gobierno de Perú y el grupo terrorista Sendero Luminoso, que mantuvo en vilo a Perú en los 80 y 90 del siglo pasado), primero que la gente pudiera reaccionar rápido, supiera donde estabas, qué ibas a hacer, pero que el resto de la gente lo supiera lo menos posible y ser lo más impredecible que se pueda en cuanto a movimiento». Había otras ocasiones en que era indispensable que las autoridades militares supieran que estaban yendo a tal sitio, para que después no hubiera ninguna excusa de que no lo habían conocido. «Otra cosa que hice mucho fue ir acompañado por periodistas de países con influencia en el Perú».

¿Cómo te ayudaba eso?

«Periodistas de países que los servicios de seguridad peruanos supieran que tenían embajadas bien enteradas de lo que había, para que no se pudiera hacer algún truco sucio, porque sabían que si involucraban a algún periodista británico o estadounidense sus embajadas iban a saber rápidamente qué había sucedido». A los periodistas extranjeros les convenía, porque «de otra manera nunca hubieran podido llegar a hacer ese tipo de reportajes».

«Apenas yo había salido detenido, mi esposa sacó la lista de teléfonos y empezó a utilizarlos»

Cuando el autogolpe de estado de Fujimori en abril de 1992 fuiste secuestrado.

«Sí, tenía un plan de contingencia que preveía muchas cosas: si soy llevado a este sitio o he anotado esto, llamar inmediatamente a este, a este, y a este y eso comprendía gente en el país, en el extranjero, gente que tenía capacidad de llegar inmediatamente a sus gobiernos, periodistas extranjeros, colegas que iban a hacer la voz de alerta y también fuentes importantes dentro del país». En el caso de una detención-desaparición, las primeras 24-36 horas son decisivas, entonces se trataba de una reacción rapidísima. «Apenas yo había salido detenido, mi esposa sacó la lista de teléfonos y empezó a utilizarlos».

Entonces eras corresponsal de «El País» en España.

«Yo había advertido a El País de que si no habían recibido un despacho mío a tal hora significaba que había sido detenido, entonces también en España hubo una reacción muy rápida y mis colegas estadounidenses también se portaron muy bien, las embajadas de España y la de Estados Unidos se movilizaron. En fin, todo eso funcionó en forma aplastante y fue totalmente inesperado para los golpistas».

¿Cómo llegaste a tanta gente importante?

«Acababa de publicar mi libro sobre Sendero Luminoso, que había sacado muchísimas cosas completamente desconocidas y había mucha petición para lo que yo pudiera hablar y mucha interacción con muchas fuentes, entonces eso sirvió». Después ha habido otros momentos, como cuando el presidente Ernesto Pérez Balladares, de Panamá, lo quiso expulsar en 1997 y se encerró en «La Prensa». «Ahí se desató igualmente una campaña internacional hasta que tuvieron que permitir que me quedara».

En esta campaña te apoyaron desde Hillary Clinton, John Le Carré y Vargas Llosa hasta Reportiers Sans Frontières, Inter-American Press Association o Committee to Protect Journalists. CPJ por cierto te otorgó en 1998 el International Press Freedom Award que honra a los periodistas que han demostrado coraje en defender la libertad de prensa. Y has ganado otros premios internacionales. ¿Cómo ves la importancia de este reconocimiento?

«Lo más importante es que te da un perfil alto que mejora la seguridad, la mía y la de los reporteros, y favorece en consecuencia el trabajo periodístico. Es grato por supuesto a nivel personal recibir distinciones, pero uno no debe trabajar pensando en ellas, uno debe trabajar pensando en que la historia que publiques sea la mejor posible».

«La corrupción, sobre todo en países que tradicionalmente la han tenido por generaciones, crea ecosistemas realmente muy complejos»

¿Qué historia recuerdas más intensamente?

«Han sido varios periodos: en la década de los ochenta fue cubrir la guerra, Sendero Luminoso, la corrupción, el narcotráfico, las atrocidades contra los derechos humanos en las más altas esferas. Luego, en los noventa fue enfocarme en la investigación sobre el carácter mafioso de la dictadura de Fujimori y Montesinos, hacer investigaciones a fondo. Y eso sí fue una cosa muy cuesta arriba y bastante solitaria». Luego los cinco años en Panamá: el país era «la Fenicia de América Latina» y buena parte de la investigación era sobre asuntos financieros corporativos y las trampas vinculadas con ello. «Fue super interesante, en medio de una batalla permanente en donde cada investigación buena que hacía, inmediatamente significaba que el procurador de la nación me iniciaba un proceso penal en contra».

Despliegue policial en Lima

Y luego viene la parte IDL-Reporteros

«Donde en años realmente intensísimos hemos hecho muchas investigaciones y de ellas tengo que señalar las que tuvieron más impacto históricamente porque cambiaron el país: la conjunción de los casos Lava Jato, la mayor investigación por corrupción en Brasil que implicó a altos funcionarios, políticos y hombres de negocios, y Lava Juez, en Perú.»

Pocos casos de corrupción cambian un país.

Lava Juez, una trama de corrupción y tráfico de influencias descubierta a partir de la entrega a IDL-Reporteros de miles de grabaciones de escuchas telefónicas a jueces que vendían favores a políticos, empresarios y narcotraficantes, movilizó a buena parte de la nación, pero después también movilizó una contraofensiva muy fuerte que continúa. «Y yo que llegué a pensar que se había alcanzado un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción, y que estábamos en camino a lograr un país mucho más limpio, de repente encontré que habíamos retornado al pantano y que había muchas enseñanzas, muy amargas, sobre el efecto inmediato concreto de la lucha contra la corrupción».

¿Qué enseñanzas?

«La principal es la noción de que la corrupción, sobre todo en países que tradicionalmente la han tenido por generaciones, crea ecosistemas realmente muy complejos y que una o dos ofensivas fulgurantes no son suficientes hasta que no se dé un conjunto de condiciones. Es un proceso mucho más largo, mucho más complejo, pero a mi concepto no imposible en absoluto».

¿Ha aumentado la corrupción a nivel mundial?

«No, pero ha variado mucho, se ha hecho más difícil a los corruptos ocultar el origen de su dinero. Pero a pesar de lo que se ha avanzado, la democracia en el mundo está en el mayor proceso de crisis desde la década de los 30 del siglo pasado, y esa contraofensiva de las fuerzas oscuras, anti-democráticas, en coalición con corruptos, ha provocado oleadas de desinformación, de inmensa violencia verbal, en muchos casos seguida por violencia física y el crecimiento de regímenes autoritarios, que en algunas cosas lo han hecho mucho más difícil».

¿Cómo está la situación en Perú?

«El mayor reto es defender la democracia que, pese a todo lo imperfecto y precario que ha sido, resultó siendo la más larga en nuestra historia republicana y que ahora está enfrentando los peligros muy reales de una degradación autoritaria, que muy probablemente terminaría en un gobierno de ultraderecha, enfrentado a su turno a una izquierda primitiva y antidemocrática».

¿Cómo describirías la forma en que IDL reporteros se financian?

«Yo había estado luchando por ese esquema como un medio central de la lucha contra la corrupción desde comienzos de siglo y cuando busqué ponerlo en la realidad, conseguir financiación, al final terminé con que había solamente un par de fundaciones en las que existía alguna posibilidad de hacerlo».

«Si se hace un buen periodismo de investigación, consagras la vida a una suerte de guerra perpetua»

¿Han pensado en cobrar por los contenidos?

«Tenemos muy claro que debemos ir hacia eso, pero creo también que hay cierto tipo de actividades humanas, como el arte, que difícilmente van a poder sostenerse en el mercado sin recibir subvenciones, pero que son socialmente muy necesarios, y yo creo que la investigación es una de ellas. El asunto está en poder recibir dinero limpio sin condicionamiento alguno».

¿Qué dices a quienes vienen a IDL-Reporteros para ser periodistas de investigación?

«Lo primero es que lo piensen muy bien, que es muchísimo trabajo, muy árido, pero que además significa, si se hace un buen periodismo de investigación, consagrar la vida a una suerte de guerra perpetua. Y esa decisión debe solamente hacerse luego de una profunda meditación, donde uno examine cómo enfrentaría algunos de los peores escenarios posibles, y hay escenarios realmente espantosos».

«Y les cuento las historias de muchos de los admirados colegas que llevaron el periodismo de investigación adelante y pagaron un precio terrible por ello, y en este momento me pongo a pensar en Javier Valdez, que fue tan magnífico escritor y que, por una cosa mínima, una indigestión de uno de esos gangsters infectos de allá, sencillamente dieron la orden para que lo maten».

«Y les digo que es sumamente honorable, luego de esa meditación, decir que no. Pero que si uno decide hacerlo, y si uno toma el paso y cruza el río, no hay vuelta atrás o no debe haberla y hay que esforzarse por lograr los mejores niveles de calidad, porque valga la pena hacerlo».


IDL-Reporteros está alojado en Virtualroad.org desde Febrero de 2023