Clara Zid, marzo 2022
«Cuando supe que me habían intervenido el teléfono nueve veces sentí que ya no podía estar seguro ni en mi casa, sentí una violación de mi intimidad». Quien habla es Ezequiel Barrera, jefe de redacción y cofundador del medio digital independiente GatoEncerrado, de El Salvador. Al menos tres periodistas de su redacción descubrieron en septiembre de 2021 que sus teléfonos celulares habían sido infectados con el programa Pegasus que da al atacante acceso completo a las actividades y información almacenada en el teléfono.
Periodistas mexicanos sufrieron también el espionaje de Pegasus entre 2016 y 2017. El Salvador es ahora el segundo país latinoamericano atacado por el programa espía, con al menos 35 víctimas, la mayoría periodistas de los medios independientes El Faro y GatoEncerrado. La cifra no está cerrada porque solo se pudo detectar la presencia de Pegasus en los iPhone. Es más complicado comprobar su presencia en los dispositivos Android, que en el caso de la redacción de GatoEncerrado son mayoría: «Sospechamos que los demás compañeros y compañeras están intervenidos, pero solo pudimos hacer las pruebas con la gente de Citizen Lab y Access Now con los iPhones«.
GatoEncerrado nace en 2014 como rebeldía ante la falta de ética de los medios tradicionales, explica Ezequiel. Su misión es «ser diferentes, en esta región del mundo que está bastante impactada medioambientalmente pero que también es bastante corrupta, violenta y con todo viéndolo desde el enfoque de derechos humanos y de género». Son 19 periodistas, 11 de ellos mujeres, con una media de edad de 25 años.
«Claramente pensamos que el gobierno de El Salvador está detrás de la intervención de nuestros teléfonos»
¿Quién sospechan que les intervino los teléfonos?
Hay dos cosas por las que claramente pensamos que el gobierno de El Salvador está detrás. La primera es que el mismo NSO group, empresa creadora del programa Pegasus, confirmó que solo venden a estados y, si está operando en El Salvador, lo que queda inferir es que el gobierno de El Salvador lo está utilizando.
¿Y la segunda razón?
Porque hay temas, conversaciones, de GatoEncerrado y El Faro, que no había forma de saber sobre el tema que íbamos a publicar o con qué fuentes habíamos platicado si no fuera porque nos estaban interviniendo el teléfono, y de repente salían con una conferencia de prensa para aclarar temas que no había forma de que supieran antes de ser publicados, sin haber intervenido el teléfono.
¿Qué ha dicho el gobierno?
El fiscal dijo escuetamente que abrió una investigación, en la que no confiamos porque la Fiscalía actual responde a los intereses de Casa Presidencial.
Pero hubo diputados que también fueron espiados, ¿verdad?
Apple mandó una carta a periodistas, activistas e incluso funcionarios diciendo que sus teléfonos habían sido intervenidos. A algunos de los diputados oficialistas les cayó el correo y salieron diciendo que tenían el temor que el mismo presidente fuera vigilado y perseguido con esta tecnología. Es lo único que se ha dicho. El 16 de marzo de 2022 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos nos concedió una audiencia para hablar de Pegasus. El gobierno estaba invitado a explicar su postura y asistió, pero intentó desligarse del caso. La Fiscalía también actuó, como si fuera vocera del gobierno y lo defendió sin haber terminado la investigación, diciendo que no espía periodistas. La Comisión recomendará una investigación independiente.
¿Qué medidas de seguridad aplican para que no les vuelvan a espiar?
Citizen Lab nos ha explicado que muy poco se puede hacer más que dejar de usar el celular, pero eso es imposible para nuestro trabajo. Estamos tomando algunas medidas como no tener conversaciones importantes con fuentes desde el celular: quedamos para vernos. Y usamos lenguaje en clave para quedar. En la reunión con la fuente no se llevan los celulares y nosotros los temas importantes tampoco los hablamos con celulares en la sala. Citizen Lab y Access Now nos han propuesto que cada cierto tiempo estemos haciendo revisiones a nuestros dispositivos.
¡Qué incomodidad!
Lo que más nos preocupa es que las fuentes se cierran cada vez más porque sienten que hablar con periodistas les puedes significar algún tipo de preocupación en sus trabajos y su vida.
Cada vez hay más periodistas espiados con Pegasus. ¿Se podrá acabar con esta plaga?
No creo que esto vaya a acabar. Las cosas que vamos descubriendo son cosas que les ayudan a ir mejorando la tecnología para hacerla cada vez menos detectable. Los regímenes autoritarios van a seguir implementando el espionaje a través de las tecnologías. Llegará un momento en que la tecnología no dejará huella y no sabremos si nos han espiado. No creo que esto vaya a parar.
¿En qué contexto sucede esto, cómo está la relación entre periodismo de investigación y gobierno en El Salvador?
Tenemos que enfrentar diferentes ataques en varios frentes. Lo primero es que el presidente Nayib Bukele ha sido claro en una narrativa que tiene en contra de El Faro, GatoEncerrado y Revista Factum. Nos ha mencionado en cadenas nacionales de radio y televisión y redes sociales, para hablar mal de nosotros. Tiene una campaña en la que nos ataca directamente porque tenemos financiación internacional. Él considera que este financiamiento es para hacer campaña en su contra y tergiversa la información para que sus seguidores se sumen a este odio que está generando en contra de los periodistas. Nos menciona diciendo que somos medios con una clara agenda para desestabilizar el país.
«Están utilizando las instituciones del gobierno para perseguir fiscal y judicialmente a los periodistas»
Otro frente es la persecución económica…
Sí. Por ejemplo El Faro tiene una persecución fiscal, lo quieren procesar por supuestamente estar lavando el dinero de quienes lo financian. A nosotros nos preocupa también que un día venga una auditoría, por eso llevamos una contabilidad bastante ordenada, sentimos temor de que pudieran venir a armarnos un caso judicial para callarnos y destruir nuestra personalidad jurídica, para que no podamos seguir haciendo el trabajo que hacemos. Están utilizando las instituciones del gobierno para perseguir fiscal y judicialmente a los periodistas.
¿Tienen más frentes abiertos?
Tenemos con frecuencia amenazas de empresarios que se consideran ofendidos cuando les preguntamos por crímenes ambientales que están cometiendo y nos amenazan con demandarnos por difamación.
¿Qué efecto tiene todo esto en las redes sociales?
Tenemos una ola de ataques sobre todo contra nuestras compañeras periodistas, que son acosadas en redes sociales. Han hecho montajes donde parece que están con diputados haciendo cosas inmorales y les dicen cosas muy feas y grandes, amenazas de que ojalá las encuentren en persona para prácticamente violarlas o matarlas. El nivel de ataque en redes sociales es este. Hace unas semanas el vicepresidente de la República de El Salvador, Félix Ulloa, continuó con sus ataques verbales en redes sociales y respondimos con una editorial.
¿Temen por su integridad física?
Sí. Ha habido ocasiones documentadas en que compañeras han salido de la redacción y han visto actividad inusual de carros que las han seguido, gente que les ha tomado fotografías mientras están sentadas en un restaurante, cosas extrañas que hemos ido documentando, no ha pasado nada pero no alejan la incertidumbre de que pueden atacar la integridad física de las compañeras sobre todo.
¿Por qué es tan incómodo GatoEncerrado para el poder? ¿Cuáles han sido sus principales investigaciones?
Justo cuando el gobierno anterior estaba por salir revelamos una serie de contrataciones de hijos de funcionarios a los que enviaban al servicio exterior, a Londres, Brasil, Canadá… Nos llena de orgullo esta investigación porque nos catapultó a ser referentes en periodismo. Otra fue un lago que es la última joya ecológica de El Salvador y está capturado por élites que están haciendo grandes construcciones que impactan el medio ambiente.
¿Han investigado también a Nayib Bukele?
Sí, revelamos cómo el gobierno se está reuniendo con instituciones que deberían ser autónomas, como el Tribunal Supremo Electoral, lo que ha dado que hablar en el país. O cómo se tratan los feminicidios, hay un discurso de que han bajado desde la llegada del presidente Bukele, pero los datos dicen otra cosa.
¿Cómo ven el futuro?
Estamos creando una estrategia para diversificar nuestros ingresos. Los únicos que nos apoyan financieramente son fundaciones internacionales. No queremos depender solamente de ellos y estamos buscando soluciones a corto plazo para garantizar la supervivencia en los próximos años.
¿Y en cuánto a proyectos?
Queremos hacer series documentales que lleguen a las plataformas de streaming, como Netflix o similares. Así que en nuestro futuro a mediano plazo nos veo produciendo series sobre el impacto ambiental en el corredor seco desde Chiapas, México, hasta el Arco Seco de Panamá. Ya es hora de salir de El Salvador y hacer una cobertura ambiental más regional.
GatoEncerrado está alojado en Virtualroad.org desde 2020.


